Desde 1969. Padres e Hijos con descendencia Italiana

Posted by Gustavo Petrone

La historia

Todo inicia con una historia familiar, la de gente trabajadora y emprendedora que un buen día decidieron tener su propio negocio. En 1969, mi padre y mi madre renunciaron a sus empleos en una importante empresa para lanzarse tras un sueño: La Victoria, nuestro primer local en González Catán. Crecí entre enormes canastos de pan casero que, desde muy temprano, inundaban cada rincón su increíble aroma. Por las tardes los maestros panaderos me enseñaban a arrollar medialunas y estibar panes a cambio de la confección de un barrilete hecho con engrudo de harina y agua con el que pegaban el papel a la estructura de cañas que crecían en los fondos del terreno.
Con los años y luego de mucho sacrificio durante los cuales aprendieron y se enamoraron del oficio, nuestra panadería y confitería alcanzó renombre en la zona. Fue entonces que mis padres redoblaron la apuesta y abrieron varios locales más, incluso en Capital Federal.
Supieron capitalizar su experiencia y así impusieron en la zona sus sándwiches de miga y los servicios de Lunch personalizados para las reuniones y eventos sociales, algo que no se estilaba por aquel entonces. La clara visión comercial de mi padre y el apoyo incondicional de mi madre, lograron el equilibrio necesario para que crecieran con éxito.

Nuestros Comienzos hasta la actualidad

La elección de continuar con el negocio familiar no fue fácil. Estudié la carrera de contador público y mis padres esperaban que ejerciera mi profesión a sabiendas de lo sacrificado que es este rubro. No cabe duda de que ellos hicieron todo por nosotros y esperaban hiciéramos nuestro propio camino, sin embargo, mis padres habían sembrado en mí la pasión por la empresa familiar.
Con la ayuda de mí cuñado como socio e ingeniero, y apoyo de mi hermana como abogada y escribana, convertimos los logros de mis padres en una empresa familiar con más de 45 empleados. Hoy, una Pyme en desarrollo constante. Pudimos llegar al corazón del micro centro porteño, a pocos metros del casco histórico de la Ciudad. Brindamos servicio y atención a una gran cantidad de personas que, a diario, transitan estas calles.
El Secreto de los logros que alcanzamos es una herencia familiar, la enseñanza que nuestros padres nos legaron sobre la cultura y la responsabilidad del trabajo, sobre el valor y la posibilidad de capacitarnos, sobre el respeto al esfuerzo de nuestros empleados y por último, a nuestra dedicación diaria en mantener y generar nuevos negocios e inversiones. Logramos un equilibrio conservando los principios básicos y éticos de una empresa familiar. Cuidamos el quipo de proveedores con los que trabajamos, la calidad de las materias primas y la tradición del producto artesanal que nos distingue. Así logramos fidelizar a nuestros clientes, cuidando no sólo la atención sino asegurándoles la alta calidad de nuestros productos.

El futuro

Seguiremos trabajando a diario,capacitando a nuestros empleados, cuidando su trabajo, esforzándonos por sumar nuevas propuestas en nuestros servicios, diversificando las propuestas de acuerdo a las necesidades de nuestros clientes y buscando, como siempre, la excelencia.


Quienes formamos parte de esta historia.


Domingo A. Petrone (1936-1995) (Padre)
Juana Dileva (Madre)
Andrea Petrone (Hija)
José Carlos Larreteguy (Socio)
Gustavo Petrone (Hijo)
Empleados